Layla, una maestra de Venezuela, llegó a Brasil en noviembre de 2018 con su hija de nueve años, Hailet. Se fueron de casa porque su situación económica y de vida se había vuelto desesperante: "No quería eso para mi hija. Quería que ella tuviera una vida mejor. Le pedí a Dios que me sacara de Venezuela y me enviara a un lugar donde pudiera trabajar por una vida mejor. Había gente que nos ayudaba en Venezuela, enviándonos dinero para poder sobrevivir, y ya no quería estar en esa posición”. Comentó que ningún otro país está cuidando a los refugiados venezolanos como Brasil.
Layla y Hailet viven en un refugio administrado por el ejército brasileño bajo los auspicios del gobierno local en Boa Vista, la capital del estado de Roraima en el noroeste de Brasil. La ciudad está escondida en un área que limita con Venezuela al norte y Guyana en el lado este. A medida que más venezolanos/as cruzaban la frontera con Brasil para escapar de las condiciones de deterioro, la secretaria de trabajo y bienestar social de Boa Vista estableció la "Operación Bienvenido" para coordinar los esfuerzos para recibir a los/as migrantes y satisfacer sus necesidades en refugios administrados por el ejército. La Iglesia Metodista en Boa Vista, pastoreada por Augusto Cardias, ha servido a la población de refugiados de varias maneras desde 2016. Layla dice que se sintió abrumada por la amabilidad de los/as brasileños/as en la Iglesia Metodista.
"Desde el comienzo de la actual crisis migratoria global, la Iglesia Metodista en Brasil ha alentado a sus congregaciones a adoptar una postura de bienvenida a través de nuestras publicaciones y medios digitales", señala la Revda. Joana D'Arc Meireles, coordinadora de los ministerios de migración de la iglesia y secretaria ejecutiva de Vida y Misión. En mayo de 2019, la iglesia lanzó una campaña nacional llamada "Metodistas Acogen y Cuidan" para movilizar y organizar iglesias que quieran ayudar a familias inmigrantes establecerse en Brasil.
El objetivo de la campaña es crear una base de datos nacional de iglesias metodistas brasileñas que estén dispuestas a acoger a familias inmigrantes y refugiadas, como lo ha hecho la iglesia en Boa Vista. Las iglesias inscritas se comprometen a apoyar a una familia por tres meses, cubriendo el alquiler, la comida y las necesidades básicas, ayudando con el idioma, a encontrar empleo y dirigiendo a los/as niños/as y adolescentes a las escuelas públicas. Al menos siete iglesias metodistas locales ya atienden a familias desplazadas en los estados de São Paulo, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais, Río de Janeiro y Paraná.
Sombra y Agua Fresca
Este mes, las Naciones Unidas anunciaron que, hasta el momento, 4 millones de venezolanos han emigrado para buscar asistencia básica en otros países y proveer para sus familias. Entre los migrantes hay muchas mujeres y niños/as como Layla y Hailet. A medida que crecía el número de refugiados/as y refugios en Boa Vista, la iglesia metodista local necesitaba socios y recursos para continuar su ministerio, una extensión coordinada por Marcia Cardias, la esposa del Pastor Agosto, con la ayuda de miembros de la iglesia y otros voluntarios.
La Iglesia Metodista de Brasil solicitó la cooperación de UMCOR (Comité Metodista Unido de Auxilio), que tiene un área de trabajo ministerial para atender el tema de Migración Global. Esta solicitud la hizo a través del programa “Sombre y Agua Fresca”, una iniciativa de la iglesia metodista a nivel nacional, que trabaja con niños/as y jóvenes en situación de riesgo y que cuenta con 60 proyectos locales, aproximadamente, en todo el país.
La misión de “Sombra y Agua Fresca” es formar una gran red metodista de apoyo y protección para niños/as y adolescentes. Este ministerio está celebrando su 18vo aniversario ofreciendo espacios donde los/as niños/as y jóvenes, de entre 6 y 18 años, reciben educación, a través de una experiencia de acogida y pertenencia.
El programa en Boa Vista busca brindar alivio y apoyo a los/as venezolanos/as a medida que llegan a Brasil. La subvención de Migración Global proporciona fondos para apoyar las actividades semanales para mujeres y niños en la iglesia de dos a tres albergues, comidas durante las actividades de la iglesia, la adecuación del techo y el piso en el refectorio para proveer un lugar adecuado y seguro, servicio de transporte desde y hasta los refugios, y kits de salud para los/as beneficiarios/as del programa.
Actualmente hay 11 refugios que albergan a aproximadamente 7000 personas en Boa Vista. La Iglesia Metodista atiende a los/as niños/as de un refugio dos veces por semana, con actividades en la iglesia, donde imparten clases de artesanía, música, deportes y recreación y, dos veces por semana, con deportes y recreación en otro de los refugios. Los adultos pueden tomar clases de cocina y panadería, para ayudarles a desarrollar destrezas que les permitan encontrar trabajo o realizar actividades que les ayuden a tener ingresos económicos.
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Ayuda de amigos
Layla escuchó sobre los ministerios de la iglesia a través de otra mujer venezolana y tomó la clase para perfeccionar sus habilidades para hornear. Recibió dinero inicial de otra fuente para vender sus productos horneados. Actualmente viene a la iglesia tres o cuatro veces por semana para hornear y luego vende sus productos en espacios públicos de la ciudad y en el refugio. Esto le ha permitido mantener a su hija, que va a la escuela y se está adaptando a vivir en Brasil.
La venta de productos horneados en el refugio ayudó a Layla a conectarse con voluntarios sin fines de lucro que organizan actividades en el refugio. A partir de estas relaciones, comenzó un trabajo a medio tiempo atendiendo a niños/as en el refugio, lo que le ha ayudado a aumentar aún más sus ingresos.
Emily Everett, una misionera de la Junta General de Ministerios Globales (GBGM) de La Iglesia Metodista Unida, quien trabaja con “Sombra y Agua Fresca” en Belo Horizonte, visitó el proyecto en Boa Vista recientemente y ayudó en la elaboración de propuestas para solicitar las subvenciones y presentar los respectivos informes.
Según Everett: “Trabajar con refugiados/as ha sido un largo proceso de aprendizaje para el proyecto, que se adapta y cambia constantemente según sea necesario. Recientemente, más personas han estado cruzando la frontera y requiriendo asistencia”.
“De las 75 denominaciones que están presentes en Boa Vista, solo ocho están trabajando con inmigrantes venezolanos/as, y ahora estas ocho, incluida la Iglesia Metodista, son puntos de referencia para otras iglesias, que intentan aprender cómo ayudar", dijo Everett.
El programa en Boa Vista se enfoca en desarrollar el carácter y la capacitación laboral, para que los/as inmigrantes puedan comenzar a generar ingresos en un mercado laboral saturado. La iglesia ha aprendido a concentrarse en un aspecto específico del trabajo, para evitar el desaliento que viene al tratar varias cosas al mismo tiempo, sin poder ver logros y progresos tangibles.
Everett tuvo la oportunidad de hablar con Layla, Hailet y otros/as beneficiarios/as en Boa Vista. Layla le dijo: “Más que nada, quiero ayudar y hacer una diferencia. Cuando llegué aquí, inmediatamente quise volver a establecerme, pero Dios me abrió la puerta para que trabajara aquí y ayude a los/as niños/as, y estoy muy agradecida por la ayuda de la iglesia. Nunca podré devolver la amabilidad que me han mostrado”.
* House es el editor y escritor senior de Ministerios Globales.
** El Rev. Gustavo Vasquez es el Director de Noticias Metodistas Unidas para la audiencia Hispano-Latina. Puede contactarle al (615)742-5111 o por el [email protected].